
Exposición del 14 de Febrero – 15 de Abril 2025.
SC GALLERY presenta “LA VIDA HURACANADA”, la primera exposición individual del artista KIKO MIYARES (Llanes, Asturias, 1977) en la galería.
La muestra está compuesta por un conjunto de obras escultóricas realizadas en madera y una pintura sobre papel, que ofrecen una visión amplia del trabajo más reciente del artista.
Imaginemos, como más o menos lo hizo Nietzsche en «El nacimiento de la tragedia», un viento huracanado que recoge todas las cosas. Absolutamente todas las cosas: las ya muertas, las inertes, las rotas, las podridas, las atrofiadas, las deformadas, las impolutas, las más sublimes, las más abyectas, las soñadas, las deseadas, las sospechadas, las espectrales… y las envuelve formando un remolino que acaba convirtiéndose en una nube de polvo ardiente que flota en el aire. Y de pronto, de este pesado e inamovible nubarrón, que es sustrato, fundamento y columna vertebral de toda una cultura, se desprende una llamarada de libertad creadora -y por tanto, artística- que organiza cada vorágine personal de forma diferente.
Kiko Miyares (Llanes. Asturias, 1977) es una persona, como todas, que carga con su propio caos, pero también es un sujeto (S), como algunxs, tocado por ese fuego creador que le hace sospechar de todas las ficciones que le fueron configurando desde que le nacieron. Así́ que permanecer sujeto ($) a todos esos fantasmas no sería el plan. Lo que sí que puede hacerse desde el arte es utilizar todo este material farragoso como punto de partida para la fundación de otra posible realidad. Otra posible realidad también ficcionada, por supuesto, pero desde una subjetividad crítica que pone en tela de juicio el plan diseñado de antemano para todo cristo común y corriente. El modus operandi sería una especie de arrebato creativo que surge con la vocación de hacer tambalear cimientos, explotar cabezas y arder corazones, de tal forma que puede servir también como llamamiento a la acción violenta/huracanada destinada a acabar de una vez por todas con los siniestros alarifes de esta absurdidad civilizatoria.
Aquí́ no encontraremos alegorías que nos taladren las sienes de forma persistente y lacerante sobre el fin de la historia, el fin de las ideologías, el fin de los grandes maestros, el fin del hombre en sí o el fin de todo lo habido y por haber. NO. Estas ideas se han vuelto burguesas y decadentes, se han convertido en producto de consumo y obsesión de la crema de la intelectualidad más anticuada y casposa. Volver a lo mismo sería estúpido. Tampoco se busca una narrativa identitaria que ayude a subsanar las pifias cometidas en el contexto de historias lejanas, individuales y sumamente íntimas. No hay intención de reconstrucción histórica ni de reparación personal. No serviría de nada. Si acaso se alegorizara algo sería la parte más bufonesca del fantasma, esa que aparece para mofarse de ti en tu propia cara y te recuerda lo absurdo que resulta todo y lo culpable que eres por contribuir a la causa. Pero ni siquiera eso, porque aquí́ se sospecha incluso de lo que cualquier espectro del pasado pudo haber aportado.
Lo que sí nos vamos a encontrar son signos de advertencia. Signos de advertencia directos y punzantes, algunos brutales hasta el alarido. La calavera, por ejemplo, tan presente en la obra de Kiko, no señala el fin de nada ni la lánguida decrepitud del ser, sino que se presenta como un espejo burlón del indecente ridículo que hacemos por el camino. La calaca para este artista, que se toma la vida como si fuera una sucesión de tragos de cazalla, funciona más como un oráculo que vomita sin escrúpulo alguno trozos de realidad ordinaria que como símbolo de la futilidad de la vida. Por otra parte, esas piezas alargadas hasta el extremo, que pudieran representar lanzas humanas, son otro aviso que nos insta a mantenernos en un estado de eterna alerta. Son esculturas, muchas veces panópticas, que se muestran atentas y vigilantes ante la paranoica deriva del mundo que nos acecha. No tienen intención, a pesar de su forma afilada y fría, de representar una actitud a la defensiva contra un estado de control total. A lo sumo pueden anticiparnos mecánicas de roles a seguir en caso de que nuestra integridad se vea en peligro. Pero, como todo signo de advertencia, el caso sólo puede entenderse a través de la interpretación individual que viene determinada por un cúmulo de experiencias que pesan de forma diferente sobre el lomo de cada uno de nosotros.
Lo que está claro -y aquí́ sí que voy a tirar de metáfora y símbolo- es que cada una de nuestras vidas es un huracán con todo el despliegue de bandas nubosas alrededor de su centro. Lo patético es que despilfarramos el tiempo obsesionado con diagnosticar las causas verdaderas que palpitan detrás del desastre. Hasta que, de pronto, un cocodrilo francés acaba engulléndote despiadadamente.
Juan Llano Borbolla. Llanes 2025



Para mas información Contacta : scgallery@scgallery.es
Sobre el artista KIKO MIYARES:
Kiko Miyares nació el 27 de abril de 1977 en Llanes, Asturias. Es Licenciado en Bellas Artes por la Universidad Pública del País Vasco.
De formación pictórica fue acompañando sus trabajos con la escultura en madera principalmente. Las posibilidades de la representación se han ido convirtiendo en un punto fundamental en su obra. El camino entre lo automático y lo planificado va dejando paso a una manera de hacer que juega entre el trabajo manual y una planificación cada vez más compleja. Los seres representados en un primer momento se van convirtiendo en materia prima, en elementos de construcción.
Sus ultimas exposiciones en 2024:
- Art Taipei Taiwan, Dopeness Art Lab Gallery
- Exhibition “Magnetic Undergrowth” Absolute Art Gallery, Belgium
- Group Show “Private Life” Toxic Art London UK
